viernes, 16 de noviembre de 2012


STOP BULLYING:
En aquel momento era mejor despedirme de ellos y crear mi vida con nuevas amigas. Lo que había sucedido era lo peor. Y aunque NO tenga la culpa, debía resistirme. Lo hacían todo el tiempo, y estaba mal, lo sé, pero llegó un punto en que mi cabeza estalló. No somos iguales, pero ellos eran mis mejor amigos.
Estaba en el baño de la escuela, llorando lágrima por lágrima dejando sólo los malos recuerdos y dando una bienvenida a los buenos. Ni siquiera estaban ahí mis amigas, con un abrazo. No había nadie. Me miré al espejo. Una señorita de pelo castaño claro y ojos verdes vidriosos, daba lástima de verdad. Tenía un nudo en la garganta. Mis cuerdas vocales no emitían sonido alguno.
Recordaba la situación. Respiré hondo. Una lágrima traviesa atravesó mi mejilla y se acumuló en mi boca roja. Su gusto era salado pura.
Se escucharon unos pasos. Me escondí en unos de los baños con puertas.
-¡Ay Delfi! Sos mala- dijo Bárbara, mi mejor amiga, perdón ex mejor amiga.
-Bueno, digo la verdad, si Paz usa esa ropa fea no es mi culpa, aparte ¿no viste sus dientes? ¡Están todos torcidos!- le contestó otras de mis ex amigas
- Es horrible
No lo podía creer. ¡Mis amigas criticándome! ¿Desde cuándo lo hacían? ¿Y si lo hacían todos los días? Aunque yo lo sabía, me daba lástima que una amistad tan linda (para mí, seguro que para ella no) se desperdiciaba.
Mi estómago no aguantó. Mis ojos no aguantaron. La boca no resistió, y llantos corrieron por mi ser. No solo fue interiormente, si no, exteriormente.
-¿Quién anda ahí?
Abrí la puerta, y allí estaban, Delfina y Bárbara con caras de “¿Por qué estas acá?”
Lo único que hice fue agarrar mi mochila (que en ese momento se encontraba en el piso) y correr hacia donde fuera. No me importaba hacia donde, si no, irme.
En el camino todos me preguntaban que me pasaba. Para mí, esas voces eran como gotas de lluvia, se notaban pero no importaban.
¿Por qué tenían mala influencia cuando yo me enfurecía? ¿Qué esperaban de mí?           
Fui lo más rápido a mi casa. Mi mamá, cocinando para el almuerzo, me miró y me preguntó por qué había llegado temprano. Esas voces cayeron al vacío, ya que subí corriendo a mi habitación.
 Puse la música de Selena Gómez. Me acosté en la cama. Mil lágrimas comenzaron a caer. Agarré fuerte el oso de peluche, que mi mamá me había regalado, y largué todas mis pesadillas en él.
Los golpes que provenían de la puerta, eran de mi madre. Yo los ignoraba.
El teléfono sonó. Mi única solución fue atender. Eran ellos. Mis ex amigos. Molestándome. “¿Qué te pasó que te fuiste corriendo de la escuela? Jajajajaja. ¡¡EXTRAÑA A SU MAMITA!! ”
Otra vez largué a llorar. Corté. Me puse de pie, me acomodé el chaleco y me miré al espejo. “YO PUEDO” pensé.
***     
Lo he superado. Me cambié de barrio. Mi vida es feliz. Tengo amigas y todo. Y he escuchado que todos los que me insultaban terminaron en la cárcel, drogándose y sin saber su rumbo de vida. Fue mejor; prefería haber sufrido eso, antes que terminar así. No entiendo por qué lo hacen. Pero bueno, así es la vida.
Lo que me acuerdo y siempre voy a tener en cuenta es que, te debes mantener fuerte, cueste lo que cueste. Duele. Pero lo debes hacer. He sufrido bullying (como ahora es conocido), lo sé, y no es nada bueno enfrentarlo, pero con un “mantente fuerte” todo se soluciona. Ahora trabajo en ACEB (Asociación Contra El Bullying). Lucho por los chicos/as que sufren. Esa gente, que tanto le gusta insultar… ¿por qué no se mira a sí mismo, y deja de molestar al otro/a? Como dice la frase, Sé tú mismo, que no importa lo que digan los demás.
STOP BULLYING
Swag Marie Pickles

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