Parte 4 Capítulo 1... (:
Sé que te debes fijar en ti
mismo, pero yo nunca lo hacía. Es feo no hacer eso. Porque luego me di cuenta,
por un momento en mi vida fue así. También en lo denominado “KARMA” das algo
malo, te devuelve algo malo; das algo bueno, te lo cura regalándote algo bueno.
Pensé en una pérdida familiar, lo cual hizo que unas lágrimas castigaran a mis
mejillas.
-Schaefer, ¿por qué llora?- me
preguntó esa profesora.
-Porque… Ayer a la noche…
-Ayer a la noche que…
Todos mis amigos y compañeros tenían fija la mirada en
mí. No quiero hacerme la creída ni nada, solamente digo lo que veo y pienso.
-Ayer, un familiar mío… calló
enfermo. Pero una enfermedad, complicada de curar. Y fue…
Suerte. Eso se llama. Suerte porque no sabía qué
enfermedad decirle. Ya que en el año dos mil doce, hay todas las curas, todas
no, pero de las enfermedades más comunes, sí.
Sonó el timbre. Todo resonaba
en el patio interior. El patio exterior, casi nadie lo usaba. No lo entiendo,
era incomprensible de explicar. De saber... ¿Si el día estaba maravilloso, por
qué no salían? No entendía.
Me dirigía al baño.
Quería refrescarme. Mojarme la cara con agua helada.
Pero algo, alguien, me
interrumpió:
-¿Schaefer? - me preguntó
La Fabre
-Sí... ¿Qué pasa? ¿Hice
algo mal?- pregunté, pensando en que se había dado cuenta que le había mentido.
- Se lo puedo explicar...
Después
de decir esto, me di cuenta. Aprendí una lección. Que cuando mientes, que eso
no se deba hacer, hay que dejar que los demás empiezan hablar. “Ya se van a dar
cuenta.” Pensé.
-No. Dejame hablar a mí.
La
repugnancia recorría mi ser. Fue algo inexplicable. Nunca, pero nunca, voy a
volver a decir una mentira tan grande. Había jugado con los sentimientos de mi
profesora y de mi familia. Incluso me lastimé a mí misma. Fue una culpa. Pero
gracias a eso, ahora, lo he aprendido.
-Mejor hable usted-
retiró lo dicho la profesora.
-Es que… Lamento que yo
haya interrumpido la clase…
-No pasa nada. Soles
hacerlo…
La miré. Revoleé los ojos para arriba. Claro yo lo hacía siempre.
Su clases era aburrida y como yo hablaba hasta por los codos, mis amigos me
hacían perder la clase.
Me vio. Se dio cuenta de lo que pasaba. Por eso me dijo:
-No quería decirte eso…
-Entonces… ¿para qué?
-Porque quería avisarle
que cualquier cosa que le pasa a tu familiar, estamos toda la escuela y amigos.
¿Sí?- dijo y agarró rápido pero dulce, mi cara en señal de amor.
-Oh. Gracias. No hace
falta…- le tuve que responder.
Sonrió. Dio media vuelta y ya se escuchaba el ruido de los
tacones chocando con el suelo.
SWAG MARIE PICKLE .....

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