jueves, 31 de octubre de 2013

El dolor

How i feel right now
EL DOLOR:
El dolor es un sentimiento. Sentimiento confundido. Mezcla de odio y pena. Sentimiento de que tu corazón dejó esas pisadas, que fueron piedras pesadas para tu cuerpo. Quizás algún día se te pase, pero luego de un mes, o tal vez, dos días.
El dolor crece gracias al amor olvidado para siempre. Amor entre amigos, o mejor dicho amor entre novios. El dolor te confunde, puede ser que un día quieras olvidar a esa persona y no hablarle más y otras veces solamente reclama pena para la otra persona.
Y ese dolor se puede convertir en felicidad. Si nosotros queremos, se cumple. El dolor es inevitable y el sufrimiento es opcional.
El dolor es amar a una persona y no poder estar con ella. Y luego te das cuenta que hoy la persona duele, pero mañana ya será un olvido.
Pero cuidado, el dolor es lo único que nos hace saber que aun estamos vivos.

Y puede ser que el dolor no te mata, te hace más fuerte. Por eso, cuando sufrimos, no hay que llorar, sino alegrarse, porque sabes que si sentís el dolor, estás vivo…

Alas

Blue
ALAS:
Los árboles florecían con felicidad. Colores rosas, rojos, amarillos y violetas. Rayos de sol se lucían en ellas. El veintiuno de septiembre se notaba en el paisaje.
Todo primaveral; colores primaverales; paisajes primaverales.
Como sabemos, la primavera es la estación del amor, que en ese tiempo, no prestaba mucha atención a esas “estupideces”.
En realidad, en aquel momento en el bosque, me sentía atraída por un chico. Un chico que estaba sentado en una hamaca blanca. Él miró a mis ojos y sonrió. Me hizo una seña para que me acerque.
-No hay otra hamaca- le dije como respuesta.
Él, con sus ojos color miel y chocolate, me dijo que me sentara junto a él.
Yo miraba hacia su cara. ¡Era perfecta! Cabello oscuro, nariz pequeña y labios carnosos.
El viento soplaba fresco. Me decía piropos hermosos. Era un halago que él, tan perfecto, me dijera cosas hermosas.
Su sonrisa era espléndida. Brillante, encantadora y dulce como un  bombón.
De pronto sentí que él, me tomaba la mano. Mi corazón palpitaba de emoción. Descansó su hermosa mano en mi hombro. Cada vez, su cara se acercaba más. Hasta que sus labios chocaron con los míos. Cerramos los ojos. Nos besamos.
Se estremecieron mi corazón y todo mi cuerpo. Fue un momento mágico; espléndido e inolvidable.
Cada vez el beso se hacía más intenso. Sentí que los dos nos elevábamos a gran altura. El beso seguía. Cuando el chico perfecto salió de mi boca y fantasía, me tomó la mano. Me sonrió y dijo “Ya llegaste de dónde te llamaba”
Su rostro desapareció. Miré a mí alrededor y no conocía dónde estaba.
También era mágico. Era como si él se convertía en un mundo.

Miré mi espalda… Algo blanco y suave estaba allí, algo como ALAS…