Quizás mañana le veré:
Ya me gustaría a mi que
me pasara eso. ¿hace cuánto que no le veo? desde que se fue tan lejos,
¿un año, dos, tres? Cómo le echo de menos. Todos aquellos recuerdos
rondan por mi cabeza como si fuese ayer, cuando me enseño a silbar, a
pescar, a nadar, a sonreír. Ya no es lo mismo.
Pero he de decir que siempre le llevo
conmigo, ya que siempre me pongo su colgante preferido y su chaqueta de
la época de antaño.
Cómo es de esperar, otra lágrima rodará
por mi mejilla, otro recuerdo fugaz pasará por mi cabeza, miraré al
cielo y sonreiré, sé que me estás viendo. Pasaré contigo toda la tarde,
te contaré como me ha ido, qué es de mi vida y confesaré todos mis
secretos. Y como todos los años me iré sin un abrazo tuyo, sin ningún
beso en la nariz, sin tu mirada seria pero infantil y sin tu abrazo
cálido como el amanecer del verano.
Pero eso no me va a derrumbar, no me va a entristecer, intentaré ser lo más fuerte posible por ti, como tú me enseñaste.
Para mi siempre serás más que un consejero, un amigo, incluso un padre.
Aunque la distancia nos separe, nuestros
corazones siguen juntos, pero con una sola frase, lágrima o recuerdo no
puedo expresar cuánto te echo de menos.
Te quiere, te extraña y te piensa, tu querida nieta.
FUENTE: http://otrorelatomas.blogspot.com.es/

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