miércoles, 28 de noviembre de 2012

Cuento ... : Prefacio:(1)
         La lluvia es un regalo. Un regalo de Dios. No siempre es buena, pero deberíamos agradecerle.
         Alguna genta la odia, por la inundaciones. Otra la “ama” por la sequía. Pero créeme, es lo más mágico que te puede pasar en la vida.
         Seguro debes pensar que estoy loca, pero no, no lo estoy. Digo lo que siento. ¿Acaso no puedo expresarme? Si, si puedo.
         Capaz que éste fenómeno te lleva a la muerte, pero una muerte feliz.

No soportaba aquel tema. De hecho, lo odiaba, me estresaba. Hacía enfurecerme con mi pobre tía. No sólo a mí, sino a ella también y a mi hermana que nos escuchaba atónita.
“¿Por qué quería eso para mí? Si yo era independiente para decidir lo que quería” pensé. O tal vez para mí. Para ella, seguro que no.
De “protesta” (que sólo sirvió para descargarme) cerré de un portazo la puerta de mi habitación.
Como nuestro nivel económico era mediano, Jordana (mi tía) se enfureció conmigo:
-¡La puerta! Después la vas a pagar vos…
         Yo, como respuesta, le puse play a la música a todo volumen.
-La gente normal no se va corriendo cuando está conversando.
         Ni las mínimas palabras escuché.
         Jordana era muy bondadosa conmigo y mi hermana. De verdad. Pero ese tema me enfurecía. No quería oír más sobre eso.
         Y puedo admitir, que de mis ojos claros, brotaban pequeñas y miles de gotas saladas. A las que llamamos lágrimas. Esas lágrimas, ¿por qué aparecen? Claro, transmiten un sentimiento. Pero no lo creo. Te avergüenza, para mí.
         No había razón por la que yo, vaya a vivir con mi papá todas las vacaciones de verano. ¿Por qué? Él nos había abandonado. Ni respuestas nos dio.
         Lo peor es que tuvimos que mentirle a Margarita, ya que, con tan poca edad, perder a su padre sin razones, era horripilante.
         Cada vez que yo le preguntaba por qué el ausentamiento de Marley se había notado ocho años, sólo, ella, no emitía palabras. Pero luego de un rato, con una mueca encantadora me preguntaba: “¿Y la escuela?” “¿Cómo están tus amigas?” Yo, castigada, le respondía. Pero mis ojos la miraban paulatinamente. Ella notaba que estaba molesta y abandonaba la habitación.
         Por esa razón no quería ir a Miramar de vacaciones con mi padre. Sólo si Jordana pudiera explicarme la partida de mi papá, aceptaría.
         Por otro lado, era mejor conversarlo con él. A solas. Los dos juntos. Sin nadie más.
         Todavía no me decidía.
         El cielo comenzó a nublarse. El sol ya se había camuflado y no daba sus   tremendos rayos de luz. Una niebla estropeó el día hermoso que se había notado horas antes. Y una llovizna completó el paisaje lluvioso.  
         Bajé el volumen.
         Me senté en la silla que miraba hacia la ventana.
         Contemplé cómo la poca lluvia, pero copiosa, castigaba los ventanales.
         Me quedé en mi habitación contemplando, cómo una nube oscura y vientos fuertes, inundaban el paisaje.
         A las diez pm, comenzamos a comer. La lluvia se hacía más intensa.
         Fue muy incómoda la cena. Entre tía Jordana y yo ni nos hablamos, sólo miradas se entrecruzaban.
-Chau. Me voy a dormir. Buenas noches-se despidió Margarita.
-Creo que tenemos que hablar- me dijo Jor al ver que mi hermana ya se había retirado de la sala.
Swag Marie Pickles
... : 

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