QUERIDO ESPEJISMO:
Hola. Sé que no me vas a
contestar, ni siquiera estás aquí para oír lo que tengo que decir. Pero
he imaginado tantas veces que seguías a mi lado que hablarle a tu
espejismo me distrae un momento de la realidad, consigo desahogarme por
unos minutos.
Me pregunto si te acuerdas de mi. De ese mes de septiembre,
cuando nos conocimos. Tus ojos me llamaron la atención desde el primer
momento. Verdes, mi color favorito. Brillaban por si solos. No sé por
qué te acercaste a mi, no era la más guapa, ni la más lista que iba tras
de ti, pero me escogiste.
No sé si recuerdas todas las tardes que pasamos juntos.
Cada día más unidos, había nacido algo. Todavía tengo ese collar que
siempre llevabas y que un día me diste; todavía tengo todas las cartas.
Incluso ahora estoy llevando esa sudadera tuya, tu favorita. Siempre te
gustaba verme con ella puesta.
Recuerdo todo lo que dijimos, todas esas promesas que
juramos cumplir, el futuro que imaginamos para nosotros dos. Todo sería
perfecto, nos tendríamos el uno al otro. Recuerdo todas las palabras que
me susurraste, palabras que juraste que solo oiría yo. Y te creí, nunca
tuve una sola duda.
Te creí cuando me dijiste que no derramaría una lágrima por
ti. Te creí cuando me dijiste que siempre estarías ahí para mi, pasara
lo que pasara. Te creí cuando me dijiste que me querías, que sería la
única para ti. Te creí en todo, fui demasiado inocente. Fui demasiado
ilusa.
Y aquí estoy ahora, llorando, como llevo haciendo estos
últimos meses. Sola, destrozada, con el corazón vacío y los sueños
rotos. Ahora sé que no me querías, que solo era algo pasajero. Que
nuestra película no era un romance, sino una tragedia. Y ya está sonando
la música del final. Música triste, cuando los protagonistas ya no se
vuelven a ver. Nunca quise este final.
QUERIDO ESPEJISMO
Swag Marie Pickles
No hay comentarios:
Publicar un comentario