miércoles, 20 de marzo de 2013

Asesinato En El Hotel Ritz

ASESINATO EN EL HOTEL RITZ

PARTE I: CONOCIMIENTOS  
 
Capítulo 1: El tren y los pasajeros

Era la una de la madrugada del jueves tres de junio y yo me iba a dormir. A las seis de la mañana iba a partir hacia la estación para tomar un tren de Paris, que llegaría el día miércoles. Debería ir a esa ciudad para hacer unos trámites.
                Luego del largo viaje, me hospedaría en el hotel  Ritz donde me espera Juan Moreno, mi amigo desde la infancia.
                ¿De qué son los trámites? Bueno, no sé si saben, pero yo soy una gran detective del mundo. Y ahora voy a hacer unos trámites y a unas vacaciones. Porque este año fue muy agotador. Mucha gente con muchos crímenes. Yo me pregunto, ¿por qué hay mucha gente que comete crímenes? ¿Por qué no hay gente que en vez de asesinar  gente, habla? Nadie piensa y lo hacen por el camino equivocado.       
                Esa madrugada fue interminable. No me podía concentrar para dormir, porque esa semana tuve un caso muy extraño y feo. Era un crimen, claro, pero me quedé muy traumada.
                Fui a la cocina a tomar un vaso de agua, tal vez me refresque un poco y me olvide. En fin, me terminé durmiendo a las tres y solo tenía dos horas y media para dormir.
                Me recosté en la cama y dormí profundamente. 
                El despertador sonó a las cinco, pero me terminé despertando las cinco y media. Siendo tarde fui a tomar un café, unas medialunas con dulce de leche; un buen desayuno antes del viaje.
                Salí de mi casa a las seis menos cuarto, tarde, ya lo sé, pero no me podía despertar. Iba caminando, y como soy tan apurada, paso un señor con gorro, creo que con bigotes postizos, con traje negro y llevaba un maletín. Típico de un comerciante en negro. Bueno, en fin, me tropecé y choqué con aquel hombre. Este me dijo:
                -¡Cuidado por donde anda! Ahora voy a tener que ir a la lavandería a limpiar mi traje. 
                Yo di la vuelta y seguí, primero porque se me hacía tarde, segundo porque decía que le había manchado el traje, eso era mentira y no tenía tiempo para discutir por una pavada.
                Mientras que iba por la estación yo pensaba: “Ese tipo es raro, primero se camufló para que no lo reconocieran y después su actitud.”  Verdaderamente raro.
                Llegué a la estación justo a tiempo. Pero el tren salió a las seis y cuarto. Los camareros y los empleados del tren no querían hablar de ese tema.
                El  vehículo se llamaba “The parís”, pero se pronunciaba “The Parié”. En el tren había muchos pasajeros;  una belga Rembrandt, con su amiga alemana Ingre, la princesa Birgitta, con su esposo Droff de Suiza,  un hombre llamado Peter de Dinamarca, Kalevi, Erika, y su hijo Juhani eran una familia de Finlandia, David de Georgia, Paolo y Andrea era una pareja feliz de Italia, Per y Terje eran amigos de Noruega, y por ultimo Pierre, el secretario de Michel. Éste último me sonaba conocido y extraño.
                Los encargados eran todos de Francia, Nicholas el cuidador del pasillo del Calais (Calais es el vagón dónde están los pasajeros) el Doctor Alain, el fogonero Jean, el maquinista Christopher y el cocinero Philippe, todos ellos se alojaban en el vagón continuo que se llamaba Calais París.
                El tren estaba dividido por la locomotora, luego le seguía el bar, después el comedor, el coche Calais (dónde me hospedaba), el coche Calais París, y por último el coche  de equipaje junto al depósito de comida.  
                  Era la una del mediodía y me dirigía hacia el comedor cuando de pronto se me aparece alguien adelante… ¡Era Juan Moreno con su esposa Winifred!
                -¡Ay me asustaste!
                Juan Moreno rió. – ¡Hola!
                -Hola, pensé que nos íbamos a encontrar en París.
                -Sí, pero mi mujer quería viajar en este tren y después pasear mientras que nosotros hacemos los trámites.
                -Ah. ¿Qué les parece el tren “The Parié”?
                -De muy buena calidad- intervino la mujer- ¡Muy bueno!
                -No sé, los encargados son muy fríos- dijo Moreno.
                -En eso tenés razón.
                -¿Ustedes se hospedan en el hotel Ritz?
                -¡Sí! Me dijeron que es de muy buena tensión
                -¡Qué bueno, yo tambien!
                -Ah, entonces la vamos a pasar juntos.
                -¡Sí!
                -Bueno perdón  pero debo irme, mi  estómago se está quejando- ya no aguantaba más el hambre-
                -Nosotros tambien
                -¿Vamos juntos?
En el coche comedor estaban todos los pasajeros, hablando, comiendo o las dos cosas juntas.              
                Me senté junto a Moreno y su esposa. El camarero no tardó en llegar.
                -¿Qué desean?
                -¿Sopa? ¿Qué les parece?
                -¡Esta bien!- me contestó Moreno.
                Mientras que nos traían la comida, yo y mi amigo hablábamos de cada pasajero.
                -¿De qué será de la vida de Rembrandt y su amiga Ingre?- pregunté con curiosidad.
               -Se dice que Rembrandt vivía con su esposo e hijo muy felices. Pero un día el amante volvía de su trabajo cuando chocó con un camión. La policía investiga y “dicen” que fue por  obra de un asesino llamado Rachett. Rembrandt y su hijo se mudaron a Suiza. El único pariente que tenía lo secuestraron, y a los pocos días lo encontraron muerto. Así, la belga, se dedicó a ser cocinera en la Mansión de los Pullers.  Allí conoció a Ingre. Ella era la hija de los Pullers. Son amigas muy íntimas.
                -Que historia…- me dije- ¿y  la princesa Birgitta y su esposo Droff?
                -Me contaron que Birgitta era la hija de la reina Rush de Suiza. Tuvo una infancia feliz. Pero cuando ella tenía seis años, todo se empezó a desmoronar, su madre había fallecido. A los doce años ella asume de princesa por el súbdito de Rush. En tanto Droff, se dice que estuvo en la mafia más grande de Suiza. Birgitta era encantadora y hermosa, todos los hombres soñaban con ella. Un día Droff, estaba “paseando” cuando se tropezó con la princesa. Desde entonces son la pareja ideal (eso dicen). Hay gente que piensa que el ex de la mafia, la usa a Birgitta, yo no sé.
                -Como los veo ahora, no creo que sea para decir que la usa- dije mirando hacia ellos.
                El camarero trajo las bebidas y la sopa.”Se retiró muy rápido” pensé.
                -A Peter le veo cara de buena persona, ¿no?
                -Escuché que Peter tuvo una vida feliz, sin fallecidos ni presos. Pero cuando él tenía dieciocho, los padres lo echaron de su casa. Como él no tenía a dónde ir y no tenía plata, se fue a la estación de trenes de Dinamarca. Allí se “hospedó” durante cuatro años, y recién ahí se le ocurrió colarse en los trenes de mejor calidad y viajar por todo el mundo. Pero un día la policía revisaba los tickets. Él fue hacia la cárcel. Un amigo de la infancia le pagó la fianza y lo liberaron. El compañero le consiguió un empleo y una casa. Así este tal Peter, es uno de los mejores comerciantes del mundo y una buena persona.
                -Me parecía que era buen tipo- dije tomando la sopa- ¡Qué rico!
                Moreno y Winifred rieron.
                -La familia de Finlandia es muy educada…
                -Si, no tiene tanta historia, pero lo único es que Kalevi, el padre de la familia, andaba en algo turbio…
                -¿La mafia?
                -La policía dice que es algo peor que eso. Pero después de esa época, él se recuperó y volvieron a hacer una familia común y corriente.
                -Ese tal Kalevi le veo cara de mal comerciante.
                -Yo opino lo mismo-intervino la esposa de Moreno que estaba concentrada tomando la sopa.
                -¿Qué me decís de David de Georgia?
                -Dicen que era un hombre sin trabajo, vivía solo, estaba todo el día encerrado en su mini ambiente y nunca hablaba con nadie…
                -Veo que sigue siendo igual…
                -Hasta que un día sonó el teléfono en la casa de David (no sé para que tenía si no lo usaba). Este atendió diciendo: “Hola, ¿quién es?”, y el contestador sonó. Al otro día le trajeron un paquete de una tal Rosa Rambriquert. Abrió el sobre. Se tenía que encontrar en la plaza de enfrente a las cinco de ese mismo día. Eran las cinco menos cinco. Salió corriendo. Después de una charla tan larga con esa persona, se dio cuenta que era su mamá. Así su única familia, lo mantuvo hasta el día de hoy que ya se sabe cuidar solo.
                -Me doy cuenta que te sabes todas las historias, Moreno.
                -Sí, yo soy un gran investigador.
                -Si, que se le cae la sopa…- se metió la esposa.
                Yo reí un rato, pero luego de tomar mi última cuchara de comida, el camarero llegó.
                -¿Qué desean de postre?
                -Yo mejor un cortado, ¿puede ser?- dije, soy fanática del café.
                -Una copa helada- contestó Winifred.
                -¿No hay algo de fruta?- dijo como siempre Moreno.
                -Ensalada de fruta.
                -Bueno, tráigame eso, por favor.
                -En seguida, buenas tardes.
                -¿Qué me podés contar de la pareja feliz de Italia, Paolo y Andrea?
                -Lo único que sé, es que se conocieron en la Universidad.
                -Nada extraño… ¿o no?
                -Por ahora, no…
                -¿Qué pasa con  Per y Terje?    
                -Ellos son amigos de la infancia, muy amigos. A los veinte años, se fueron a vivir juntos porque ninguno de los dos tenía familia. Todas las noches salen a los boliches y casinos más conocidos.
                -Ah, me pensé que se dedicaban a comercios turbios.
                -No, por lo que me dijeron no.
                El mozo trajo lo que pedimos. Miro el reloj y ya eran las dos y media de la tarde.
                -¿Y qué  me contás de Pierre y Michel?
                -Michel es un hombre muy estricto y malhumorado, en cambio su secretario es muy buena persona.
                -Bueno, me siento un cargo menos, sabiendo las historias de cada uno.
                -¿Por?- preguntó Winifred interesada.
                -Porque yo siempre que me voy de viaje tengo que conocer toda la vida de cada uno de los pasajeros. Puedo preguntar algo, ¿estos pasajeros se hospedan en el hotel Ritz?
                -Si, ¿no te avisaron lo del concurso?
                -¿Qué concurso?
                -Los que ganaban, se iban de vacaciones en tren a París y se alojaban en el hotel Ritz.
                -Ah, a mi no me avisaron.
                Hubo un silencio. Miré el reloj y ya decía que eran las tres.
                -Bueno, Moreno, Winifred, me temo que debo irme.
                -Nos vemos pronto
                Abandoné la sala y fui hacia el Coche Calais.
                Dirigiéndome hacia mi cuarto, me encontré con que el señor Nicholas quería hablar conmigo.
                -¿Qué pasa que se encuentra en mi cuarto?
                -Lo que paso… es que…
                -Diga, lo escucho….
                -Es que… el señor Pierre dice que su… amo… esta…
                -¿Dónde están?
                -En la habitación de Michel, la número diez, al lado de la de usted.
                -Voy a ver lo que está sucediendo.
                -Una cosa más…                             
                -¿Qué?
                -Antes se escuchaban gritos y golpes, es mejor que se apure…
               

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