ASESINATO EN EL HOTEL RITZ
PARTE I: CONOCIMIENTOS
Capítulo
1: El tren y los pasajeros
Era la
una de la madrugada del jueves tres de junio y yo me iba a dormir. A las seis
de la mañana iba a partir hacia la estación para tomar un tren de Paris, que
llegaría el día miércoles. Debería ir a esa ciudad para hacer unos trámites.
Luego del largo viaje, me hospedaría en el hotel Ritz donde me espera Juan Moreno, mi amigo
desde la infancia.
¿De qué son los trámites? Bueno, no sé si saben, pero
yo soy una gran detective del mundo. Y ahora voy a hacer unos trámites y a unas
vacaciones. Porque este año fue muy agotador. Mucha gente con muchos crímenes.
Yo me pregunto, ¿por qué hay mucha gente que comete crímenes? ¿Por qué no hay
gente que en vez de asesinar gente,
habla? Nadie piensa y lo hacen por el camino equivocado.
Esa madrugada fue interminable. No me podía
concentrar para dormir, porque esa semana tuve un caso muy extraño y feo. Era
un crimen, claro, pero me quedé muy traumada.
Fui a la cocina a tomar un vaso de agua, tal vez me
refresque un poco y me olvide. En fin, me terminé durmiendo a las tres y solo
tenía dos horas y media para dormir.
Me recosté en la cama y dormí profundamente.
El despertador sonó a las cinco, pero me terminé
despertando las cinco y media. Siendo tarde fui a tomar un café, unas
medialunas con dulce de leche; un buen desayuno antes del viaje.
Salí de mi casa a las seis menos cuarto, tarde, ya lo
sé, pero no me podía despertar. Iba caminando, y como soy tan apurada, paso un
señor con gorro, creo que con bigotes postizos, con traje negro y llevaba un
maletín. Típico de un comerciante en negro. Bueno, en fin, me tropecé y choqué
con aquel hombre. Este me dijo:
-¡Cuidado por donde anda! Ahora voy a tener que ir a
la lavandería a limpiar mi traje.
Yo di la vuelta y seguí, primero porque se me hacía
tarde, segundo porque decía que le había manchado el traje, eso era mentira y
no tenía tiempo para discutir por una pavada.
Mientras que iba por la estación yo pensaba: “Ese
tipo es raro, primero se camufló para que no lo reconocieran y después su
actitud.” Verdaderamente raro.
Llegué a la estación justo a tiempo. Pero el tren
salió a las seis y cuarto. Los camareros y los empleados del tren no querían
hablar de ese tema.
El vehículo se
llamaba “The parís”, pero se pronunciaba “The Parié”. En el tren había muchos
pasajeros; una belga Rembrandt, con su
amiga alemana Ingre, la princesa Birgitta, con su esposo Droff de Suiza, un hombre llamado Peter de Dinamarca, Kalevi,
Erika, y su hijo Juhani eran una familia de Finlandia, David de Georgia, Paolo
y Andrea era una pareja feliz de Italia, Per y Terje eran amigos de Noruega, y
por ultimo Pierre, el secretario de Michel. Éste último me sonaba conocido y
extraño.
Los encargados eran todos de Francia, Nicholas el
cuidador del pasillo del Calais (Calais es el vagón dónde están los pasajeros)
el Doctor Alain, el fogonero Jean, el maquinista Christopher y el cocinero
Philippe, todos ellos se alojaban en el vagón continuo que se llamaba Calais
París.
El tren estaba dividido por la locomotora, luego le
seguía el bar, después el comedor, el coche Calais (dónde me hospedaba), el
coche Calais París, y por último el coche
de equipaje junto al depósito de comida.
Era la una
del mediodía y me dirigía hacia el comedor cuando de pronto se me aparece
alguien adelante… ¡Era Juan Moreno con su esposa Winifred!
-¡Ay me asustaste!
Juan Moreno rió. – ¡Hola!
-Hola, pensé que nos íbamos a encontrar en París.
-Sí, pero mi mujer quería viajar en este tren y
después pasear mientras que nosotros hacemos los trámites.
-Ah. ¿Qué les parece el tren “The Parié”?
-De muy buena calidad- intervino la mujer- ¡Muy
bueno!
-No sé, los encargados son muy fríos- dijo Moreno.
-En eso tenés razón.
-¿Ustedes se hospedan en el hotel Ritz?
-¡Sí! Me dijeron que es de muy buena tensión
-¡Qué bueno, yo tambien!
-Ah, entonces la vamos a pasar juntos.
-¡Sí!
-Bueno perdón pero debo irme, mi estómago se está quejando- ya no aguantaba más
el hambre-
-Nosotros tambien
-¿Vamos juntos?
En el
coche comedor estaban todos los pasajeros, hablando, comiendo o las dos cosas
juntas.
Me senté junto a Moreno y su esposa. El camarero no
tardó en llegar.
-¿Qué desean?
-¿Sopa? ¿Qué les parece?
-¡Esta bien!- me contestó Moreno.
Mientras que nos traían la comida, yo y mi amigo
hablábamos de cada pasajero.
-¿De qué será de la vida de Rembrandt y su amiga
Ingre?- pregunté con curiosidad.
-Se dice que Rembrandt vivía con su esposo e hijo muy
felices. Pero un día el amante volvía de su trabajo cuando chocó con un camión.
La policía investiga y “dicen” que fue por
obra de un asesino llamado Rachett. Rembrandt y su hijo se mudaron a
Suiza. El único pariente que tenía lo secuestraron, y a los pocos días lo
encontraron muerto. Así, la belga, se dedicó a ser cocinera en la Mansión de
los Pullers. Allí conoció a Ingre. Ella
era la hija de los Pullers. Son amigas muy íntimas.
-Que historia…- me dije- ¿y la princesa Birgitta y su esposo Droff?
-Me contaron que
Birgitta era la hija de la reina Rush de Suiza. Tuvo una infancia feliz. Pero
cuando ella tenía seis años, todo se empezó a desmoronar, su madre había
fallecido. A los doce años ella asume de princesa por el súbdito de Rush. En
tanto Droff, se dice que estuvo en la mafia más grande de Suiza. Birgitta era
encantadora y hermosa, todos los hombres soñaban con ella. Un día Droff, estaba
“paseando” cuando se tropezó con la princesa. Desde entonces son la pareja
ideal (eso dicen). Hay gente que piensa que el ex de la mafia, la usa a
Birgitta, yo no sé.
-Como los veo
ahora, no creo que sea para decir que la usa- dije mirando hacia ellos.
El camarero trajo
las bebidas y la sopa.”Se retiró muy rápido” pensé.
-A Peter le veo
cara de buena persona, ¿no?
-Escuché que Peter
tuvo una vida feliz, sin fallecidos ni presos. Pero cuando él tenía dieciocho,
los padres lo echaron de su casa. Como él no tenía a dónde ir y no tenía plata,
se fue a la estación de trenes de Dinamarca. Allí se “hospedó” durante cuatro
años, y recién ahí se le ocurrió colarse en los trenes de mejor calidad y
viajar por todo el mundo. Pero un día la policía revisaba los tickets. Él fue
hacia la cárcel. Un amigo de la infancia le pagó la fianza y lo liberaron. El
compañero le consiguió un empleo y una casa. Así este tal Peter, es uno de los
mejores comerciantes del mundo y una buena persona.
-Me parecía que
era buen tipo- dije tomando la sopa- ¡Qué rico!
Moreno y Winifred
rieron.
-La familia de
Finlandia es muy educada…
-Si, no tiene
tanta historia, pero lo único es que Kalevi, el padre de la familia, andaba en
algo turbio…
-¿La mafia?
-La policía dice que es algo peor que eso. Pero
después de esa época, él se recuperó y volvieron a hacer una familia común y
corriente.
-Ese tal Kalevi le veo cara de mal comerciante.
-Yo opino lo mismo-intervino la esposa de Moreno que
estaba concentrada tomando la sopa.
-¿Qué me decís de David de Georgia?
-Dicen que era un hombre sin trabajo, vivía solo,
estaba todo el día encerrado en su mini ambiente y nunca hablaba con nadie…
-Veo que sigue siendo igual…
-Hasta que un día sonó el teléfono en la casa de
David (no sé para que tenía si no lo usaba). Este atendió diciendo: “Hola,
¿quién es?”, y el contestador sonó. Al otro día le trajeron un paquete de una
tal Rosa Rambriquert. Abrió el sobre. Se tenía que encontrar en la plaza de
enfrente a las cinco de ese mismo día. Eran las cinco menos cinco. Salió
corriendo. Después de una charla tan larga con esa persona, se dio cuenta que
era su mamá. Así su única familia, lo mantuvo hasta el día de hoy que ya se
sabe cuidar solo.
-Me doy cuenta que te sabes todas las historias,
Moreno.
-Sí, yo soy un gran investigador.
-Si, que se le cae la sopa…- se metió la esposa.
Yo reí un rato, pero luego de tomar mi última cuchara
de comida, el camarero llegó.
-¿Qué desean de postre?
-Yo mejor un cortado, ¿puede ser?- dije, soy fanática
del café.
-Una copa helada- contestó Winifred.
-¿No hay algo de fruta?- dijo como siempre Moreno.
-Ensalada de fruta.
-Bueno, tráigame eso, por favor.
-En seguida, buenas tardes.
-¿Qué me podés contar de la pareja feliz de Italia,
Paolo y Andrea?
-Lo único que sé, es que se conocieron en la
Universidad.
-Nada extraño… ¿o no?
-Por ahora, no…
-¿Qué pasa con
Per y Terje?
-Ellos son amigos de la infancia, muy amigos. A los
veinte años, se fueron a vivir juntos porque ninguno de los dos tenía familia.
Todas las noches salen a los boliches y casinos más conocidos.
-Ah, me pensé que se dedicaban a comercios turbios.
-No, por lo que me dijeron no.
El mozo trajo lo que pedimos. Miro el reloj y ya eran
las dos y media de la tarde.
-¿Y qué me
contás de Pierre y Michel?
-Michel es un hombre muy estricto y malhumorado, en
cambio su secretario es muy buena persona.
-Bueno, me siento un cargo menos, sabiendo las
historias de cada uno.
-¿Por?- preguntó Winifred interesada.
-Porque yo siempre que me voy de viaje tengo que
conocer toda la vida de cada uno de los pasajeros. Puedo preguntar algo, ¿estos
pasajeros se hospedan en el hotel Ritz?
-Si, ¿no te avisaron lo del concurso?
-¿Qué concurso?
-Los que ganaban, se iban de vacaciones en tren a
París y se alojaban en el hotel Ritz.
-Ah, a mi no me avisaron.
Hubo un silencio. Miré el reloj y ya decía que eran
las tres.
-Bueno, Moreno, Winifred, me temo que debo irme.
-Nos vemos pronto
Abandoné la sala y fui hacia el Coche Calais.
Dirigiéndome hacia mi cuarto, me encontré con que el
señor Nicholas quería hablar conmigo.
-¿Qué pasa que se encuentra en mi cuarto?
-Lo que paso… es que…
-Diga, lo escucho….
-Es que… el señor Pierre dice que su… amo… esta…
-¿Dónde están?
-En la habitación de Michel, la número diez, al lado
de la de usted.
-Voy a ver lo que está sucediendo.
-Una cosa más…
-¿Qué?
-Antes se escuchaban gritos y golpes, es mejor que se
apure…
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